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Carcaraña OPINION

Sequía de dólares.

El costo de la sequía para la temporada 2022/23 ya asciende a USD 14.140 millones. Si además, se agregan los servicios afectados, las pérdidas se estiman en al menos 20.000 millones de dólares
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Crédito: A quien corresponda
Nicolas Fossato

Por Nicolas Fossato

Tras conocerse el índice de inflación, superior a cualquier proyección anunciada a fines del año pasado, comienza a evaluarse el futuro político de Sergio Massa. Sumado a eso, emergió un “cisne negro” del que poco se habla en el gobierno, que es la crisis de la balanza comercial causada por la sequía. Es que el deterioro de las exportaciones del complejo agroindustrial, va a repercutir tanto en la actividad interna como en la cantidad de dólares para importar, generando un estrangulamiento que va a incidir nuevamente en la actividad económica.

Según la Bolsa de Comercio de Rosario, solo teniendo en cuenta las cosechas de soja, trigo y maíz (responsables en conjunto del 87% de la producción de granos en Argentina y del 43% de las exportaciones totales del país), el costo de la sequía para la temporada 2022/23 ya asciende a USD 14.140 millones. Si además, se agregan los servicios afectados, las pérdidas se estiman en al menos 20.000 millones de dólares. El impacto sobre la economía podría alcanzar los 3 puntos del PBI, por la recesión en toda la cadena. Solamente en la campaña de soja, se esperan un recorte de al menos 500 mil fletes hacia los puertos del Gran Rosario.

Este panorama negro para el campo no sólo repercute a nivel divisas. Según los cálculos de la BCR, la menor liquidación del campo también afectará a la recaudación fiscal, disminuyendo el equivalente al 1% del PBI. Se espera que el impacto sobre la recaudación de derechos de exportación resulte en una caída superior a los US$ 2.314 millones respecto a lo esperado al momento de la siembra, en tanto que se perderían otros US$ 3.742 millones en concepto de otros impuestos, incluyendo ganancias. De este modo, la sequía habría erosionado los ingresos del Estado estimados para la campaña en un total de US$ 6.056 millones.

Sin embargo, a pesar de este panorama poco alentador con respecto a la economía, no se escuchan voces oficiales dentro del gobierno que hablen del tema. No existen declaraciones ni de Sergio Massa ni de Alberto Fernández en el último mes. Sería darle entidad a un sector con el que estuvieron enemistados durante los últimos 15 años. Sí la portavoz de la presidencia, Gabriela Cerruti al intentar explicar el índice inflacionario de febrero esbozó que “es la sequía que hizo aumentar el precio de la carne en más de 20 puntos y de alguna manera eso también pasó con los lácteos”. Nuevamente, directa o indirectamente desde el sector agrícola ganadero solo pueden ser transmisores de malas noticias para la gente.

Pero la sequía no solo repercute en el nivel de inflación por una menor cantidad de oferta de bienes nacionales, sino también que dificulta el ingreso de bienes importados, empujando aún más la economía. En enero, por las trabas en los SIRA (permisos de importación), el 83% de las empresas declararon frente a la Cámara de Comercio y Servicios que tenían dificultades para importar, perjudicando el normal funcionamiento de las mismas. Tras la fuerte presión de la UIA, la situación se fue normalizando durante marzo, pero desde el gobierno ya comienzan a hacer números de cuantos dólares se necesitan para continuar de esta forma.

Estamos entrando a una especie de ciclo de “Stop and go” de corto plazo, en donde se van modificando las reglas según las presiones políticas. Hoy, generalmente una pyme puede pagar con dólares oficiales la mercadería del exterior a 60 días, una mediana empresa, a 90 o 120, y una gran compañía, a 180 días, ya que son las que tienen más posibilidad de conseguir financiamiento. Por lo tanto, como las divisas no se otorgan de forma inmediata, la inquietud latente del sector privado es cuánto costará el dólar cuando tenga que comprarlos para pagarle al proveedor, sobre todo si cambia el gobierno a partir del 10 de diciembre. Hoy, el BCRA está en un rojo de U$S 10.000 millones en derechos aprobados, y se calcula que para fines de año ese número podría escalar hasta los U$S 18.000. Nuevamente, por la sequía falta financiamiento de cuatro meses de importaciones. Más que pasar el invierno, hay que pasar el año.

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